192018Abr
Mi hijo pega y muerde

Mi hijo pega y muerde

El enojo es una emoción presente desde el nacimiento y, cuando aparece, los niños pequeños lo expresan mediante el lenguaje corporal.
A medida que lo verbal se va desplegando, gradualmente logran poner en palabras lo que sienten o les sucede.
Sin embargo, situaciones o manifestaciones agresivas entre niños, o de un niño hacia un adulto, generan preocupación y angustia a padres y docentes.,.,….

¿Cómo manejar estas preocupaciones?

En primera instancia, algunos ítems a tener en cuenta podrían ser:

  • No ser agresivo con él/ella (esto retroalimenta la situación).
  • No buscar un culpable (carece de sentido ya que el niño que muerde o pega no se siente feliz en ese momento).
  • Poner palabras a su emoción (hacerle saber que tenemos empatía y comprendemos cómo se siente).
  • No sentarlo apartado ni ponerlo “a pensar”, sino transformar este momento en base al concepto de “disciplina positiva”, que se basa en abordarlos de forma positiva, afectiva, pero firme y respetuosa.

Es favorable establecer una zona de autoregulación o “self-zone”, donde el niño encuentre un espacio limitado con ciertos objetos que puedan darle tranquilidad y calma (almohadoncitos, juguete o manta de apego, un libro) de modo que él mismo pueda ir regulando la expresión de sus emociones y logre estabilizarse.

Allí el adulto pondrá brevemente en palabras la desaprobación a la conducta del niño. Recordemos que no se desaprueba al niño, sino sólo su conducta. No le decimos “sos malo” sino “hiciste algo malo”.

De este modo, estaremos estableciendo los límites necesarios como tutores de su crecimiento, pero sin socavar su autoestima, al mismo tiempo que le ofrecemos la posibilidad de aprender a autoregular sus emociones.

MARIA ELEONORA MASCARUCCI
Directora Pedagógica de
Puerto Crianza

www.puertocrianza.com