172018Ene
Fiebre amarilla

Fiebre amarilla

¿Qué es la Fiebre amarilla?

La fiebre amarilla es una enfermedad viral aguda que se transmite a través de mosquitos infectados. El término “amarilla” es por la ictericia (coloración amarilla de la piel y los ojos) por afectación del hígado.

¿Cuáles son los síntomas y cómo se realiza el diagnóstico?

Los síntomas más frecuentes son: fiebre, cefalea (dolor de cabeza), ictericia, dolores musculares, náuseas, vómitos y cansancio, y suelen durar 3 o 4 días.

Sólo una pequeña proporción de los pacientes desarrollan enfermedad grave (hemorragias, afectación del hígado y los riñones) y mortal.

El diagnóstico se realiza a través de pruebas de laboratorio para detectar el virus en la sangre en las fases iniciales de la enfermedad o detección de anticuerpos contra el virus en fases más avanzadas.

¿Cuáles son las regiones donde hay fiebre amarilla?

Es una enfermedad endémica en África (más de 40 países), América central y Sudamérica.

Ocasionalmente, quienes viajan a países donde la enfermedad es endémica pueden importarla a países donde no hay fiebre amarilla. Para evitar estos casos importados, muchos países exigen un certificado de vacunación () antes de expedir visados, sobre todo cuando los viajeros proceden de zonas endémicas.

¿Cuál es el tratamiento?

No hay tratamiento antivírico específico para la fiebre amarilla pero el tratar los síntomas (fiebre, deshidratación, insuficiencia hepática y renal) aumenta la tasa de supervivencia.

¿Cómo se previene?

Vacuna

La fiebre amarilla puede prevenirse con una vacuna que es muy eficaz y segura. Una sola dosis es suficiente para conferir inmunidad y protección de por vida, sin necesidad de dosis de refuerzo.

Las personas habitualmente excluidas de la vacunación son:

  • Menores de 9 meses (en situación de epidemia se podría vacunar a los niños de 6 a 9 meses en zonas de alto riesgo de infección).
  • Embarazadas, excepto durante brotes cuando el riesgo de infección sea alto.
  • Personas con antecedente de alergia grave a las proteínas del huevo.
  • Personas con trastornos del timo o inmunodeficiencias graves por VIH (sobre todo cuando el recuento de CD4 es menor al 15%).

Control de los mosquitos

El riesgo de transmisión de la fiebre amarilla en zonas urbanas puede reducirse eliminando los posibles lugares de cría de mosquitos y aplicando larvicidas a los contenedores de agua y a otros lugares donde haya aguas estancadas. La fumigación de insecticidas para matar los mosquitos adultos durante las epidemias urbanas puede contribuir a reducir el número de mosquitos y, por lo tanto, las potenciales fuentes de transmisión de la fiebre amarilla.

Las campañas de control de los mosquitos han tenido éxito para eliminar Aedis aegypti, el vector de la fiebre amarilla urbana, en la mayor parte de América Central y Sudamérica. Sin embargo, el mosquito ha vuelto a colonizar zonas urbanas de la región, con la consiguiente reaparición del riesgo de fiebre amarilla urbana. Los programas de control de los mosquitos salvajes en las zonas boscosas no son prácticos para prevenir la transmisión selvática de la enfermedad.

Fuente: OMS

(∗)Vacunar expide el Certificado Internacional de aplicación de esta vacuna.