Asistencia al viajero



La medicina del viajero es una especialidad médica que se dedica a la prevención de enfermedades y situaciones a las que se puede exponer el viajero.
También se dedica al diagnóstico y tratamiento de la enfermedad adquirida durante el viaje.



Por tal motivo se distinguen dos tipos de consultas:
Consulta pre-viaje

El objetivo de la consulta es determinar el riesgo que presenta el viajero según las características del viaje a realizar, para ello se valora el destino, propósito, duración del viaje y estación del año en que se realiza.

Se debe considerar también, los antecedentes de enfermedad y evaluar el comportamiento frente a diversas situaciones.

Una de las herramientas disponible para prevenir las enfermedades es la vacunación, por lo cual este espacio es fundamental para evaluar el calendario de vacunación y recomendar las vacunas necesarias según edad, sexo, actividad y estilo de vida.

Se recomienda realizar la consulta por lo menos 2 meses antes de la partida, de esa manera se asegura en caso de necesitar vacunarse, llegar adecuadamente inmunizado.

Consulta post viaje

En dicha consulta se evalúa a los viajeros que retornan sanos, como así también aquellos que regresan con síntomas y es necesario llegar a un diagnostico y tratamiento adecuado.





 
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Los factores de riesgo más reconocidos para la adquisición de enfermedades son:

  • Viajes de mochila y aventura.
  • Visitas a zonas rurales y fuera de las rutas turísticas habituales.
  • Duración del viaje mayor a 4 semanas.
  • Viajeros de larga estancia como expatriados y misioneros.
  • Viajes en épocas de lluvias.


(Fuente de información Spira A Preparing the traveller  Lancet 2003. 361: 1368-81.)

 

 

Más info:

Recomendaciones generales

Antes de emprender un viaje, es recomendable tener ciertas consideraciones: 

  • - Contratar un servicio de asistencia médica internacional, ya que en la mayoría de los países la atención médica no es gratuita.
    - Realizar una consulta médica previaje con un especialista en viajeros o infectólogo.
    - Planificar con tiempo el itinerario a realizar. De recorrer en auto, utilice cinturón de seguridad y conozca previamente la carretera.
    - Tener conocimiento básico y cómo actuar en consecuencia, según las características del viaje (medio de transporte que se utilice, altura a la que se dirige, visitas a áreas selváticas, etc).
    - Contar con un botiquín básico para el viaje.
Botiquín

Para todo tipo de viaje se recomienda:

  • Medicación habitual con prescripción médica.
  • Si utiliza anteojos, lentes de contacto o audífono, llevar un juego extra o la prescripción médica con la característica de los mismos.
  • Analgésicos.
  • Antihistamínicos (antialérgicos).
  • Antipiréticos.
  • Crema con corticoides.
  • Descongestivos oculares.
  • Protector solar.
  • Gasas estériles.
  • Soluciones desinfectantes (tipo iodopovidona).
  • Cinta adhesiva.
  • Venda.
  • Guantes.
  • Alcohol en gel.
  • Termómetro.
  • Repelente de insectos.
  • Tabletas para potabilizar el agua.
  • Preservativos.
Vacunas en viajeros


    VACUNARECOMENDACIÓN
Doble del adultoRefuerzo cada 10 años.
Triple viralCon dos dosis no es necesario refuerzo.
Fiebre amarilla  (1)Refuerzo cada 10 años *.
Fiebre tifoidea parenteralRefuerzo cada 2 años *.
RabiaVacuna preexposición para viajeros de alto riesgo *.
Hepatitis ACon 2 dosis de vacuna. No se recomienda revacunación.
Hepatitis BCon 3 dosis de vacuna. No se recomienda revacunación.
Vacuna antigripalDosis anual.
Encefalitis JaponesaIndicada para ingresar a zona endémica. Esquema de 3 dosis 0 -7- 30 días a partir del año de edad. Aplicar 10 días antes de ingresar a zona endémica. Revacunación cada 2 años. (Marca comercial Je- Vax). No comercializada en Argentina *.
Poliomielitis (2)Se recomienda aplicar una única dosis pasados los 10 años de la última aplicación.
Antimeningocóccica tetravalente
ACWY
(3)

 
A partir de los 2 años hasta los 55 años de edad. Refuerzo cada 5 años en caso de que sea necesario *.
Vacuna contra la Encefalitis

transmitida por Garrapatas (TBE)
Indicada para ingresar a zona de riesgo.

Existen dos vacunas FSME-IMMUN (NR) 3 dosis 0-3-9 a 12 meses, y ENCEPUR (NR). 3 dosis 0-3 -5 a 12 meses.

No comercializadas en Argentina *.

 

 



La indicación de la vacunación esta en relación al área a la cual se dirige, al ser recomendaciones dinámicas se debe estar actualizado al respecto.

 



1) Algunos países requieren Certificado Internacional de aplicación para ingresar.
2) Mayores de 18 años utilizar preferentemente IPV. De necesitar obtener una protección rápida se debe utilizar OPV.     

3) Se exige la vacunación para realizar la peregrinación del Hajj en Arabia Saudita.
* Los refuerzos se deben realizar si ingresa nuevamente a área endémica.

Diarrea del viajero

La diarrea es una de las afecciones más frecuentes en los viajeros, se presenta en la dos primeras semanas del viaje y consiste en la aparición brusca de 3 o más deposiciones líquidas o semilíquidas en el término de 12 horas acompañada de sangre, dolor cólico abdominal, fiebre o vómitos.
El cuadro clínico dura aproximadamente 5 a 7 días y en el 10% de los casos puede prolongarse hasta dos semanas. En la mayoría de los casos el cuadro es autolimitado.

Las causas de diarrea en el viajero son múltiples, incluyen a los virus, bacterias y parásitos. El 80% de las diarreas es de causa bacteriana y entre ellas, la Escherichia coli enterotoxigénica (ECET) es la más frecuente. Pueden estar implicadas otras bacterias como Campylobacter, Shigella y especies de Salmonella.
Otras posibles causas son las toxinas de pescados y moluscos sin control bromatológico.

El riesgo de padecer diarrea del viajero se incrementa con la duración del viaje y está estrechamente relacionado con las condiciones sanitarias del país que se visita. Los factores que aumentan el riesgo son el consumo de agua y alimentos, en puestos de venta ambulante y la falta de higiene personal.

Se debe cumplir con las siguientes recomendaciones sobre el consumo de bebidas y alimentos:

Recomendaciones sobre el consumo de bebidas y alimentos

Bebidas         

  • Consuma solamente agua potable envasada.
  • De no contar con ello, estas son las opciones:
  • - hierva el agua 3 minutos, o
  • - con agua visiblemente limpia agregue 2 gotas de lavandina por litro, o
  • - utilice tabletas potabilizadoras.
  • No consumir hielo.
  • No consuma leche que no ha sido pasteurizada.

Alimentos

  • Lave sus manos antes de comer.
  • Consuma alimentos cocidos y calientes.
  • No consuma helados de procedencia dudosa.
  • Coma fruta pelada por usted mismo.
  • Consuma pescados y mariscos cocidos.
  • No consuma alimentos en puestos de venta callejeros.
  • No consuma alimentos de elaboración casera.
  • No consuma productos lácteos que no hayan sido pasteurizados.

09.diarrea

Picaduras de Insectos

Las picaduras de insectos pueden generar riesgos para la salud, ya que en algunos casos pueden provocar reacciones alérgicas que podrían poner en riesgo la vida de las personas (shock anafiláctico).

Las picaduras de insecto pueden ser causa de infecciones en la piel a consecuencia del rascado, y también transmitir algunas enfermedades infecciosas como dengue, malaria, leishmaniasis, fiebre amarilla, entre otras.

Prevención contra la picadura de insectos 

  • Use ropa adecuada: mangas largas, pantalones largos de preferencia de color claro, medias y calzados cerrados.
  • Use repelente de insectos sobre la piel descubierta, que contenga NN´dietilmetiltoluamida (DEET) en concentración de 15 a 30 %. Aplicar cada 4 horas.
  • Use mosquiteros impregnados en permetrina (verifique que la malla sea fina y esté en condiciones).
  • Use insecticidas ambientales que contengan permetrina, en el interior de la vivienda.
  • Evite permanecer debajo de luminarias que atraen insectos.
  • En caso de observar un insecto sobre el cuerpo no lo aplaste; sople enérgicamente para ahuyentarlo.
Prevención por altura

La enfermedad por altitud se presenta cuando se alcanza una altura mayor a 2.400 metros sobre el nivel del mar y puede afectar a alpinistas, esquiadores o viajeros que ascienden demasiado rápido estas distancias.

El Mal de Montaña siempre avisa, nunca se instala en forma violenta o inesperada, por lo cual es importante reconocer los síntomas en el momento de su aparición y no subestimarlos.

¿Qué síntomas se pueden presentar por la altura?

Los síntomas van a depender de la altura a la que se encuentre, la velocidad con la que se consiguió llegar a dicha altura y la actividad física desarrollada. Según el tipo de síntomas y los órganos afectados, se reconocen tres formas de la enfermedad:

1) Mal de montaña agudo: se presenta en alturas entre 3.000 y 3.500 metros sobre el nivel del mar (m.s.n.m.) presentando frecuentemente cefalea, falta de apetito, náuseas, fatiga, vértigo e insomnio.

La presencia de síntomas como cefaleas y fatiga a una altura por encima de los 4.300 m.s.n.m., debe ser tomada como aviso de que se ha llegado al límite de aclimatación y, por lo tanto no se debe seguir ascendiendo hasta que los mismos hayan desaparecido, de lo contrario puede evolucionar en: Edema Pulmonar.

2) Edema Pulmonar de Altura (EPA): se manifiesta, entre otros síntomas, por intensa dificultad para respirar. Se la debe considerar de extrema gravedad ya que puede comprometer seriamente la vida.

3) Edema cerebral por altitud: se caracteriza por dolor de cabeza muy intenso que no mejora con analgésicos, debilidad extrema y presencia de vómitos a chorro, vértigo y trastornos de la conducta.

Tanto el Edema Pulmonar como el Cerebral pueden presentarse en forma aislada o conjunta, y ante la sospecha clínica de alguno de los dos, o de ambos síndromes, no existen dudas respecto a una de las conductas a tomar: el descenso inmediato a una altura menor.

Se recomienda que las mujeres embarazadas no viajen a una altura por encima de los 2.400 m.s.n.m. y en los niños pequeños -al no ser capaces de reconocer los síntomas del mal de altura-, los padres y otros adultos deben estar en alerta ante la aparición de cualquier señal que haga sospechar síntomas relacionados con el mal de altura.

¿Cómo puede prevenirse?

Hay 4 reglas fundamentales:

                Beber antes de tener sed.

                Comer antes de tener hambre.

                Abrigarse antes de tener frío.

                Descansar antes del agotamiento.

El frío y el sobreesfuerzo potencian los efectos perjudiciales del mal de altura.

Para prevenirlo se debe:

   Ascender lentamente: 400 a 500 metros/día en alturas que superen los 3.000 a 4.000 m.s.n.m.

   Ascender alto pero dormir bajo: es importante el aumento gradual de la altura a la que se dormirá (se aconseja un aumento de 300 m/día).

   Moderar la actividad física sobre todo en las primeras 48 hs.

   Evitar la toma de sedantes, tranquilizantes y analgésicos narcóticos (sobre todo por encima de los 2450 metros).

   Controlar la ingesta de comida y agua: se recomienda tomar abundante líquido y seguir una dieta pobre en sal.

Existe medicación que puede ser utilizada para prevenir y/o mejorar los síntomas. Entre los que se encuentran: Ibuprofeno, Paracetamol Acetazolamida, Dexametasona, Nifedipina y Metroclopramida, entre otros. Para su utilización debe ser evaluado por un médico especialista en Medicina del Viajero antes de emprender un viaje.

Protector solar

La exposición al sol es responsable de aproximadamente el 90% de los casos de cáncer de piel y es la principal causa de fotoenvejecimiento, por ello es necesario conocer cómo cuidarse.

Los rayos solares están compuestos por rayos ultravioletas A (UVA), B (UVB), C (UVC) e infrarrojos. Las lámparas de bronceado y las camas solares también emiten radiaciones ultravioletas.

Los factores que inciden en el riesgo de contraer efectos a causa de la exposición solar son:

                La hora del día: mayor riesgo entre las 11 y las 16 horas.             

                La estación del año: mayor riesgo durante el verano.   

                La altitud: cada 300 metros de altura la intensidad de la radiación aumenta un 4%.

                El agua, la arena y la nieve: reflejan los rayos y aumentan su efecto.

                La intensidad del sol: aumenta a medida que nos acercamos al ecuador.

La potencia necesaria para la protección de quemaduras de sol se calcula en términos de factor de protector solar (FPS). Un FPS 15 bloquea aproximadamente el 93% de la radiación ultravioleta y un FPS 30 bloquea el 96%.  El FPS mínimo recomendado es de 15.

Por ende se debe elegir un producto de protección solar de buena calidad, resistente al agua, a la transpiración, con protección contra los rayos UVA y UVB y correspondiente a cada tipo de piel, además de colocarse en cantidad adecuada. Cabe desatacar que las pieles claras necesitan un factor mayor que las oscuras.

Se debe utilizar protector o pantalla solar siempre que se esté expuesto al sol, recordando que la presencia de nubes no impide el pasaje de las radiaciones ultravioletas.

El protector debe aplicarse 15 a 30 minutos antes de la exposición en toda la superficie corporal expuesta incluyendo orejas, cuello, dorso de los pies y manos. Debe repetirse la aplicación cada hora y media, o después de lavarse, nadar o transpiración profusa.

Los bebés menores de seis meses no deben exponerse al sol en forma directa ni utilizar protectores solares, se recomienda vestirlos con ropa liviana que cubra todo el cuerpo y consultar con el pediatra acerca de qué tipo de filtro solar puede utilizar para lograr el cuidado adecuado.