42018Ene
Empieza el jardín: tiempo de adaptación

Empieza el jardín: tiempo de adaptación

El comienzo del jardín genera en los padres ansiedad, expectativa y emoción, pero también aparecen dudas, temores e incertidumbre: ¿lo cuidarán bien?, ¿y si llora y no saben por qué?, ¿me llamarán si se lastima?, ¿podrán atender a tantos chicos a la vez?, ¿y si extraña?.  Es inevitable la aparición de este tipo de cuestionamientos, pero pueden ser menos acuciantes si nos tomamos el tiempo para elegir la Institución que más se acerque al estilo y necesidades de la familia.

El período de inicio del jardín cada año es habitualmente llamado “período de adaptación”. En esta etapa una familia se prepara para que su niño haga ingreso por primera vez a una institución escolar o para que comience un nuevo ciclo lectivo.

La adaptación es un proceso gradual y progresivo, con avances y retrocesos. Puede durar varias semanas o meses, dependiendo de cada niño y su familia.

En algunos casos el niño llega, por primera vez, a un lugar que no conoce, con nuevas caras adultas y de pares y necesita apropiarse del espacio nuevo y encontrar su lugar allí. Encontrar y encontrarse formando parte de un grupo en el que todos esperamos que pueda expresarse, aprender, crecer y desplegar sus potencialidades. Para llegar a formar parte de este grupo el niño deberá sentirse cómodo, cuidado y en confianza…. y este es el ¡gran logro de este período!

Básicamente la adaptación no será más que un período donde nos tomaremos el tiempo para conocernos, aprender a relacionarnos entre todos los que formamos este grupo y aprender a querernos. En ese contexto se generará un espacio saludable donde después podrá acontecer el aprendizaje y la enseñanza.

Si bien quienes salen de casa para comenzar una nueva actividad son los chicos, muchas veces los padres son quienes experimentan mayor ansiedad y temor. Si para el adulto la situación es motivo de angustia y tiene una actitud vacilante, el niño lo percibe por más pequeño que sea, y le resultará muy difícil quedarse en el jardín y disfrutar su tiempo allí.

La confianza en la institución es clave para transitar una buena adaptación. Sentir que nuestro hijo está en un espacio seguro y bien cuidado nos ayudará a acompañarlo en el proceso, y así él podrá sentirse a gusto en ese nuevo ambiente. Poco a poco irá convirtiéndose en un lugar de pertenencia donde jugar, crecer, compartir y disfrutar. Démosle tiempo y tomémonos nosotros tiempo también, porque la adaptación no es sólo del niño, es de toda la familia.

El rol de la escuela

Considerando a la adaptación como el tiempo y el espacio para desarrollar un vínculo, es que resulta importante que la escuela tenga la posibilidad de dialogar con la familia para conocerse y generar acuerdos que permitan la incorporación de nuevos espacios y nuevos actores en la vida del niño.

Trabajar con la familia los sentimientos que surgen con las primeras experiencias fuera del ambiente parental, lo que representa para ellos el crecimiento del hijo y las ventajas de la autonomía, son pilares para que la adaptación resulte una experiencia agradable.


Como dijimos, no todos los chicos se adaptan de igual manera ni al mismo tiempo, pero hay algunas consideraciones generales para un mejor tránsito de este período:

  • Preparar al niño para la llegada al jardín: contarle cómo es, cómo se llama la maestra, cuánto tiempo se quedará, que hay otros nenes, juguetes, etcétera. Es importante hablarle, y anticiparle los cambios, así además de información se le transmite confianza.
  • ¡Nunca irse a escondidas! La despedida es tan necesaria como saludable para el niño. Saludarlo con alegría y decirle cuándo volvés a buscarlo, le dará seguridad.
  • Llegar a buscarlo a tiempo para evitarle la angustia de la tardanza. Tu hijo te estará esperando ansioso en el horario convenido. Hacé que el reencuentro sea un momento placentero y amoroso.
  • Mantener una comunicación fluida con la maestra. Ella es quien estará con tu hijo. Seguir sus sugerencias, atender a sus observaciones y transmitirle las tuyas, facilita la tarea y da tranquilidad.
  • Llevar algún juguete u objeto muy querido durante los primeros tiempos es un buen recurso, tanto para sentirse más seguro y acompañado, como para favorecer la integración con los pares.
  • Las despedidas deben ser claras, alegres y breves. Así le demostrás a tu hijo que estás tranquila/o porque lo dejas en un lugar seguro, que elegiste especialmente.

Alojar y Criar , Maternidad y Crianza

Lic. Andrea Alvarez Drexler, Directora Nivel Inicial, Instituto Federico G. Froebel





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