132017Oct

Meningococo

El meningococo (neisseria meningitidis) es una bacteria que provoca un grupo de enfermedades potencialmente graves como meningitis y sepsis (infección generalizada). Puede presentarse a cualquier edad pero es más frecuente en niños menores de 5 años, con mayor gravedad en menores de un año.

Se transmite de persona a persona a través de secreciones respiratorias que los pacientes infectados (o portadores)  expulsan al toser, estornudar o hablar. La epidemiología de esta bacteria es impredecible y como ocurrió recientemente en un hogar de niños de la provincia de Buenos Aires, puede presentar brotes en comunidades cerradas, involucrando niños, adolescentes y adultos, con alta mortalidad.

Los síntomas son inespecíficos, en particular al comienzo de la enfermedad, donde sólo se puede observar odinofagia, mialgias y fiebre, y luego progresar a síntomas que son más orientadores de compromiso meníngeo como fiebre alta, dolor de cabeza, malestar general, fotofobia (intolerancia a la luz). Los bebés pueden tener otros síntomas como rechazo al alimento, llanto inconsolable y tendencia al sueño.

En caso de sepsis (infección generalizada) por meningococo puede aparecer de forma brusca fiebre alta, malestar general, escalofríos, dolores musculares, lesiones puntiformes y hemorragias en la piel, náuseas y vómitos.

La enfermedad puede tener una evolución muy rápida con progresión de los síntomas iniciales a la muerte en sólo 24-48 horas.

La gravedad de estas infecciones radica en que, a pesar que el paciente reciba  tratamiento antibiótico adecuado y en forma rápida, existe un alto porcentaje que queda con secuelas y también se presentan casos fatales.

En un 20% de los casos de personas afectadas con meningitis por meningococo pueden quedar secuelas como disminución de la audición o sordera, retraso madurativo, pérdida de miembros por necesidad de amputación, insuficiencia renal o lesiones de piel. La mortalidad en promedio es del 10% aún con tratamiento antibiótico efectivo.

¿Quiénes deben vacunarse?

Desde este año, la vacuna antimeningocócica tetravalente (ACYW) está incluída en el Calendario Nacional de Vacunación y el esquema consta de dos dosis en el lactante: a los 3 y a los 5 meses de edad, y un refuerzo a los 15 meses.

También los preadolescentes están incluidos en el Calendario Nacional de Vacunación y tienen indicada la aplicación de la vacuna a los 11 años, en una única dosis. Es importante la vacunación a esa edad, ya que evita la infección y a la vez disminuye el contagio a personas de otras edades.

Además, y fuera del Calendario Nacional, los adultos que deseen estar protegidos contra la enfermedad pueden recibir cualquiera de las dos vacunas tetravalentes (A, C, W ,Y) conjugadas disponibles, la cual se puede aplicar hasta los 55 años o hasta los 65 años dependiendo de cuál de las vacunas se aplique. Esta indicación es muy importante para los adultos que trabajan o conviven en comunidades cerradas, como hogar de niños, escuelas pupilas, instituciones penitenciarias, etc., también para aquellos que trabajan en laboratorios de microbiología, personas a las que les falta el bazo (esplenectomizados) o el funcionamiento del mismo es defectuoso y viajeros a áreas donde hay epidemias de meningitis o enfermedad por meningococo.

En Argentina los serogrupos de meningococo prevalentes son el W y el B. Hasta hace un tiempo el único de estos dos serogrupos para el cual disponíamos de una vacuna era el W a través de la vacuna tetravalente y no disponíamos de vacuna para el serogrupo B. Sin embargo, recientemente se aprobó en nuestro país una vacuna cubre este serogrupo y puede ser indicada en lactantes, niños, adolescentes y adultos.

La gravedad y lo poco predecible de la enfermedad por meningococo hace que la vacunación en tiempo y forma, dirigida a todos los serogrupos de meningococo que más frecuentemente producen enfermedad sea fundamental.

Comité Científico VACUNAR

Octubre 2017


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