72017Jul
Bronquiolitis: ¿qué debemos saber?

Bronquiolitis: ¿qué debemos saber?

El virus sincicial respiratorio (VSR) es el responsable principal de la Bronquiolitis. El VSR es un virus que, desde que comienza el otoño y con un pico en junio y julio, genera una intensa carga de atención en Ia salud pública infantil y mucha preocupación en las familias.

¿Qué es la bronquiolitis?

Se trata de una enfermedad infecciosa aguda que afecta fundamentalmente a los menores de 2 años, se caracteriza por signos y síntomas de obstrucción respiratoria y es Ia causa principal de internación hospitalaria de los lactantes durante el invierno.

Los más afectados son los niños menores de un año (con un pico entre los 2 y los 6 meses). Se estima que aproximadamente entre el 15% y el 25% de los niños pueden sufrir infección por este virus y que el 1% debe hospitalizarse por compromiso respiratorio.

Los que mayor riesgo tienen de desarrollar esta complicación son: los niños prematuros, con enfermedades cardíacas o respiratorias, inmunocomprometidos, los que concurren a guarderías y aquellos que conviven con padres fumadores o en ambientes mal ventilados.

Vías de contagio

Como todos los virus respiratorios, su contagio y diseminación se produce en pequeñas gotas de fluido que  emite una persona infectada al toser o estornudar. La transmisión también se produce por las manos y por el contacto con los objetos o pañuelos utilizados.


¿Cuáles son  los  síntomas que presenta el bebé?

Las primeras manifestaciones son similares a las del resfrío: congestión nasal, tos y fiebre baja. Posteriormente la tos puede empeorar, en los 3 a 7 días subsiguientes, aparecer un silbido en Ia respiración y dificultades para alimentarse.

Los padres deben estar muy atentos a estos síntomas ya que si alguna de estas conductas se ve alterada y el niño se encuentra irritable, se debe consultar al pediatra porque puede llegar a requerir hospitalización.

La duración de Ia enfermedad, si el niño no es hospitalizado, es de aproximadamente 10 a 12 días y puede continuar por un periodo de varios días más, para desaparecer luego gradualmente.

Si en cambio el niño ha sido hospitalizado, Ia duración de Ia enfermedad es variable, aunque cerca de Ia mitad de los niños mejoran en los primeros 2 días,  y en general deben permanecer internados entre 7 y 10 días en total.

¿Qué estudios deben realizarse?

El diagnóstico de bronquiolitis se realiza sobre Ia base de parámetros clínicos. Tanto Ia radiografía como los exámenes de laboratorio son complementarios. Normalmente se solicita una radiografía de tórax, para evaluar si los pulmones se encuentran con mucho aire atrapado, y el niño tiene dificultad de para exhalar el aire a causa de la obstrucción bronquial.

En otras ocasiones pueden observarse las llamadas atelectasias o pequeños segmentos de pulmón “desinflados”, esta complicación de Ia bronquiolitis suele requerir el manejo con asistencia kinésica respiratoria, para permitir nuevamente el acceso de aire al segmento pulmonar afectado.

El análisis de laboratorio ayuda al diagnóstico microbiológico. Los métodos de identificación viral en las secreciones respiratorias obtenidas con un aspirado nasofaríngeo, resultan de mucha utilidad clínica, para poder informar a los padres sobre el virus involucrado y dar un pronóstico adecuado, sobre todo si el niño es admitido en el hospital.

Tratamiento

Se realiza mediante Ia administración de oxígeno humidificado con una máscara y Ia rehidratación por Ia pérdida de líquidos. En casos muy graves se coloca a los bebés en respiradores para ayudarlos hasta que mejoran.

En Ia  mayoría de  los casos las bronquiolitis causadas por el VSR son leves y no requieren tratamiento específico, más allá de Ia humidificación de Ia vía aérea para permitir que la tos sea más efectiva.

Los antibióticos no son útiles porque la infección está causada por un virus (los antibióticos sólo son efectivos en las infecciones bacterianas). En algunos casos, se administran medicamentos inhalatorios para ayudar a dilatar las vías respiratorias que se encuentran obstruidas e inflamadas.

Para Ia mayoría de los niños, el mejor tratamiento es darles tiempo para recuperarse y muchos líquidos, los que deben ofrecerse en pequeñas cantidades y con mayor frecuencia que Ia habitual.

Es necesario mantener al niño boca arriba, con Ia cabeza y el tronco ligeramente elevados a 45°, para permitir una mejor mecánica de Ia respiración. El uso de una perita y gotas nasales de solución salina puede ayudar a despejar la congestión nasal, especialmente antes de acostarlo y de dormir.

Evolución y pronóstico

Casi todos los casos de bronquiolitis que afectan a niños previamente sanos, evolucionan sin complicaciones. La mortalidad general es baja, menor al 1% y se observa más frecuentemente en la población de niños prematuros o con alguna enfermedad de base, como supresión de defensas o cardiopatías.

La sobreinfección de la vía respiratoria con bacterias es una complicación posible pero rara. En este caso evoluciona con empeoramiento general, fiebre muy alta y Ia radiografía de tórax muestra imágenes compatibles con neumonía.

Prevención

La mejor prevención se basa en medidas higiénicas como el lavado frecuente de manos y cubrirse Ia boca al toser o estornudar.

También es útil mantener a los bebés alejados de las personas resfriadas, que tienen tos o que fuman, y ventilar adecuadamente los ambientes.

No existe aún una vacuna contra el VSR, pero se dispone de una terapia preventiva desarrollada a partir de anticuerpos o defensas fabricadas sintéticamente contra el VSR, llamados anticuerpos monoclonales o Palivizumab que se administran en forma de inyección, antes y durante la temporada de epidemia.

Este tratamiento está indicado para lactantes que presentan un alto riesgo de contraer la enfermedad en forma severa, como es el caso de los muy prematuros o aquellos que padecen una enfermedad cardiaca o pulmonar.

Comité Científico Vacunar

Julio 2017




Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *