122016Feb

Falsos mitos sobre la vacunación

Las vacunas son la principal medida de prevención contra muchas enfermedades infectocontagiosas. Protegen a quienes las reciben y nos benefician a todos. Las vacunas existen entre nosotros desde hace muchos años y se administran en todo el mundo. Es por eso que alrededor de ellas se constituyeron en el imaginario popular una serie de mitos negativos que en VACUNAR nos proponemos desmentir.

MITO 1: Las vacunas tienen efectos secundarios perjudiciales.


Las vacunas son seguras y si aparecen reacciones, éstas son leves y temporales. Un brazo levemente dolorido o hinchado, febrícula (fiebre leve), y algún malestar en el cuerpo son efectos esperables -aunque no siempre ocurren- en las horas posteriores a la vacunación. Sin embargo, es un riesgo más que aceptable considerando las consecuencias que las diferentes enfermedades pueden hacernos padecer.


MITO 2: Donde hay higiene no hay enfermedades


Si bien la correcta higiene como hábito es una medida de prevención recomendada, hay muchas enfermedades infecciosas que pueden transmitirse libremente aún dentro de un ambiente que luzca limpio. Además de cualquier medida que tomemos sobre higiene, la vacunación debe realizarse de acuerdo a las recomendaciones oficiales. Recordemos que las enfermedades por las que hoy en día nos vacunamos volverían a tener protagonismo si dejáramos de aplicarnos las vacunas; independientemente de las medidas de higiene que mantengamos.


MITO 3: Las vacunas combinadas pueden provocar muerte súbita


No existe una relación directa causal entre la administración de ninguna vacuna y los casos de muerte súbita en lactantes. Lo que es importante enfatizar es que las vacunas protegen a los lactantes contra enfermedades que pueden ser muy graves e incluso fatales.


MITO 4: Si la enfermedad está erradicada no necesito vacunarme


En nuestro país pudimos erradicar enfermedades gracias a la aplicación de vacunas. En caso de dejar de protegernos contra ciertos agentes infecciosos, lo más probable es que estos regresen y nos volvamos a enfermar. Aunque ya no haya presencia de estos en el país, es importante vacunarnos ya que vivimos en un mundo interconectado globalizado, donde cualquier virus o bacteria puede encontrar una rápida vía para ingresar de nuevo en nuestro territorio. Mantener las enfermedades erradicadas es una responsabilidad de la sociedad en su conjunto; cuidándonos nosotros nos cuidamos entre todos.

MITO 5: Es inevitable contraer ciertas enfermedades en la vida


Teniendo hoy en día una herramienta de prevención tan efectiva y al alcance de todos como la vacunación, no protegernos contra las enfermedades nos deja innecesariamente vulnerables. Todas las enfermedades son capaces de acarrear consigo un conjunto de síntomas y cuadros indeseables que son evitables mediante la aplicación de las vacunas.


MITO 6: Las vacunas combinadas aumentan el riesgo de sufrir efectos secundarios.


Las vacunas combinadas han sido ampliamente estudiadas en todo el mundo y, justamente, la combinación de los elementos en ellas obedecen antes a criterios científicos. Las vacunas combinadas son tan seguras como las monovalentes, y presentan la ventaja de disminuir el número de consultas ambulatorias para completar los cronogramas y mejorar las coberturas de vacunación.


MITO 7: La gripe no es tan grave y la vacuna es poco eficaz


La gripe es una enfermedad altamente contagiosa que provoca todos los años miles de hospitalizaciones y muertes en nuestro país y en el mundo. Las embarazadas, los niños pequeños, los ancianos y las personas que padecen una enfermedad crónica son los más vulnerables a desarrollar cuadros de gripe graves e incluso fatales. La vacunación contra la gripe es necesaria para que entre todos cuidemos nuestra salud y la de nuestros seres queridos.


MITO 8: Es mejor inmunizarse con la enfermedad que con la vacuna


Las vacunas están diseñadas para estimular al sistema inmunológico y hacer que produzca anticuerpos y defensas para una determinada enfermedad. No exponen al cuerpo a esa enfermedad o si lo exponen, ésta no genera complicaciones ni riesgos. Por eso, la inmunización a través de la vacuna es mucho más segura que la inmunización natural del organismo expuesto a la enfermedad y a sus complicaciones.


MITO 9: Las vacunas causan autismo


No existen pruebas científicas que establezcan una relación entre las vacunas y los trastornos autistas. En 1998, se publicó un estudio que generó sospechas sobre la posibilidad de que las vacunas contra el sarampión, la parotiditis y la rubéola provocaran autismo. El estudio contenía graves irregularidades y la revista que lo publicó lo retiró y desmintió estos hallazgos. Lamentablemente, la divulgación del mismo generó temor injustificado hacia las vacunas y disminución en las tasas de inmunización, con subsiguientes epidemia .

MITO 10: Son sólo para los niños


Las vacunas garantizan protección a todos los que las reciben: niños y adultos. Así como los adultos hacemos cumplir a nuestros hijos con el calendario de vacunación, es fundamental que también cumplamos con los cronogramas de vacunación y refuerzos que nos corresponden. Se asocia a los niños con las vacunas porque las campañas enfatizan la aplicación en ellos, pero también los adultos nos beneficiamos con las mismas.


Las vacunas lograron cambiar la historia de la evolución del hombre, lograron erradicar enfermedades mortales y demostraron, sin lugar a dudas, que son una intervención en salud indiscutida, así como un derecho para cada persona del planeta. Por esta razón, en VACUNAR nos ocupamos de la educación, atención y promoción en el área de la vacunación, ya que estamos convencidos de que vacunar es prevenir.